inducción al parto

Algunas veces es necesario poner fin al proceso de gestación, bien por motivos médicos o personales. Este procedimiento desencadena contracciones uterinas para que pueda nacer el bebé. Se trada de la inducción al parto.

Aunque siempre es preferible que éste inicie de forma natural, no siempre es posible. Por eso, y especialmente cuando está en riesgo la continuación del embarazo o éste supone algún riesgo para el bebé o para su madre, es necesario actuar.

¿Cuándo es indicada la inducción al parto?

La respuesta es: cuando los beneficios de esta decisión sean mayores para la madre y el bebé que dejar que el embarazo continúe. Por supuesto, siempre hay que tener en cuenta si existen contraindicaciones y si se dan las condiciones adecuadas.

Los motivos más habituales por los que se suele inducir el parto son:

  • Complicaciones médicas y del embarazo.
  • Rotura prematura de las membranas sin que inicie el parto en un periodo de 24 horas
  • Infecciones o muerte fetal
  • Sospecha de riesgo fetal por problemas del embarazo
  • Cuando el embarazo se prolonga demasiado (más allá de las 41-42 semanas de gestación)

En algunos casos, cuando se trata de una situación de emergencia, no hay tiempo para la inducción al parto y el embarazo debe terminarse lo antes posible con una cesárea.

La inducción al parto y sus riesgos

Por lo general la inducción del parto es un procedimiento seguro, si bien puede conllevar ciertos riesgos para la madre y el bebé que conviene tener siempre presentes. El parto inducido suele tener una duración mayor, por lo que aumenta la posibilidad de finalizar el parto por cesárea o de un mayor uso de anestesia epidural.

También pueden producirse hospitalizaciones más largas de lo habitual y hemorragias postparto. Por todo ello  la inducción electiva, por conveniencia personal, no debe tomarse a la ligera. Es importante, en definitiva, evular de forma cuidadosa el balance de riesgos y beneficios que puede ocasionar una estimulación al parto y seguir siempre el consejo de tu médico de confianza.

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