El embarazo de una mujer con alto sobrepeso comporta riesgos mayores. Esta situación puede afectar tanto a la madre como al bebé, por lo que se deben extremar los controles médicos. Sigue leyendo para conocer qué complicaciones puede tener una embarazada con obesidad y qué opciones hay para tratar de minimizarlas. Las principales complicaciones de una embarazada con sobrepeso Entre los problemas más graves que enfrenta una gestante obesa están la hipertensión y la diabetes gestacional. Si no es debidamente monitorizada durante el embarazo, la hipertensión puede degenerar en preeclampsia. Esta condición afecta seriamente el crecimiento del bebé, además de causar daños en los riñones y en el hígado de la madre. Por otro lado, la diabetes gestacional puede generar complicaciones durante el parto. Además, sin una dieta adecuada, la madre puede desarrollar diabetes tipo 2 después de haber dado a luz. ¿Cuáles son los riesgos para el feto? Los niños de mujeres obesas pueden sufrir diversas afecciones. Entre las complicaciones relacionadas con el peso, se han detectado malformaciones en el feto y macrosomías (bebés que nacen con pesos elevados). Otros problemas son una mayor tasa de abortos y de mortalidad perinatal, es decir, en los primeros siete días de vida del pequeño. ¿Hay mayor posibilidad de problemas durante el parto? En el caso de bebés de gran tamaño o con problemas de crecimiento se deberá provocar un parto anticipado, utilizando medicamentos de dilatación que causan procesos más largos y complejos. Además, en un parto con niños excesivamente grandes se deben utilizar instrumentos como ventosas, fórceps o espátulas. Ello hace que el riesgo de desgarros y hemorragias en la zona genital de la madre aumente. Ejercicio y buena alimentación, dos pilares para evitar los embarazos difíciles Hablamos de obesidad cuando nuestro índice de masa corporal es mayor a 30. Una mujer con estas características que desee quedar embarazada, debe tener en cuenta los riesgos y tratar de minimizarlos antes de concebir. Durante todo el proceso de gestación su peso no debería incrementar más de 5 o 9 kilos. En cualquier caso, una alimentación equilibrada y una rutina de ejercicios adecuada a su estado serán las mejores herramientas para llevar el embarazo a buen término.
Principales síntomas de un embarazo ectópico
Un embarazo ectópico se produce cuando el óvulo fertilizado no llega a implantarse correctamente en el lugar preparado para el crecimiento del feto – el útero-, y comienza a desarrollarse en un lugar inadecuado. Generalmente tienen lugar en el canal que conecta los ovarios con el útero, llamado Trompa de Falopio. Se trata de una condición muy peligrosa para las madres, por lo que es fundamental estar atento para evitar complicaciones. Conoce en este artículo cuáles son los principales síntomas de un embarazo ectópico. ¿Cuáles son las señales que avisan de un embarazo ectópico? Así como un embarazo normal puede no detectarse hasta el segundo o el tercer mes, los ectópicos también pueden tardar en manifestarse. De hecho, un gran porcentaje de mujeres con esta condición no muestran ningún tipo de síntoma durante las primeras semanas. Los primeros signos incluyen sensibilidad o molestias en las mamas, nauseas, vómitos o incremento en la frecuencia de micción. En una etapa más avanzada, el síntoma más típico será la aparición de cólicos en la pelvis, junto con la ausencia de menstruación. El crecimiento del embrión en el lugar incorrecto causará la distensión de la trompa, lo que puede provocar una serie de problemas de salud que deben tratarse cuanto antes por un especialista para que no vayan a más. Las molestias pueden – incluso- extenderse a otras partes del cuerpo como el abdomen, los hombros o el cuello. Este dolor puede ser progresivo o aparecer de manera súbita con una gran intensidad. ¿Como se trata un embarazo de estas características? Un embarazo ectópico es un riesgo para la vida de la madre, por lo que debe ser tratado de inmediato. En la actualidad se privilegia el tratamiento a la cirugía, aunque todo depende de lo avanzado que esté el embarazo y del estado de la paciente. Si se ha detectado antes de la rotura de la trompa, se puede recurrir a fármacos para interrumpir el desarrollo del crecimiento del feto. Otra posibilidad, en otros casos, es recurrir a una laparoscopia. Con esta intervención quirúrgica se busca acabar con el riesgo que supone este embarazo y, al mismo tiempo, preservar la fertilidad de la mujer lo máximo posible.
Alimentos ricos en ácido fólico para el embarazo
¿Estás pensando en quedarte embarazada? En ese caso es importante que prestes más atención a la alimentación y que realices una serie de cambios para una gestación saludable. Las frutas y verduras son buenas aliadas para prevenir problemas en el desarrollo del cerebro y en la médula espinal del bebé. Toma nota en este post de cuáles son los alimentos ricos en ácido fólico más recomendados. Las verduras de hojas verdes La rúcula, las acelgas, los berros o las espinacas son alimentos ricos en ácido fólico. El perejil es otro ejemplo. Aunque se come en menor proporción, puedes picarlo y agregarlo a todas tus sopas y cremas. El brócoli también es una verdura muy recomendable. Puedes consumirlo al vapor o en crudo, para aprovechar todas sus propiedades. Legumbres, cocinadas o en la ensalada Para aumentar el consumo de ácido fólico es bueno que incorpores judías, garbanzos, soja y guisantes a tu dieta, entre otras legumbres. Puedes hacerlo como más te guste, ya sea cocinadas o en ensaladas. Según la época del año seguro que te apetecerá más de una forma que de otra. Los frutos secos Un tentempié rico en ácido fólico son los frutos secos. Incluye en tu día a día las nueces, las avellanas, las almendras y las castañas. Además de comerlas como aperitivo también puedes triturarlas para agregarlas a cremas de verduras o en trocitos en una buena ensalada. El aguacate, un gran aliado: Esta fruta tiene muchas propiedades buenas para la salud, ya que contiene ácidos grasos, vitamina K, fibra y ácido fólico. Si no quieres que se oxide rápidamente puedes añadirle un poco de zumo de limón. Puedes comerlo en ensaladas, triturado con tomate o cebolla o como acompañamiento en una rebanada de pan integral. El hígado de ternera Este alimento contiene tasas altas de ácido fólico. Para que te hagas una idea, unos 100 gramos aportan más de 250 mg de ácido fólico. Es por ello que se recomienda consumirlo durante el embarazo. Los espárragos Otro de los alimentos en los que el ácido fólico abunda son los espárragos. Con solo 250 gramos cubrirás el 65% del aporte diario que necesita el organismo. Un apunte: los verdes tienen mayor cantidad de vitaminas del grupo B que los blancos. Y por último, naranjas Para el postre, nada como unas buenas naranjas. Ten en cuenta que los cítricos tienen ácido fólico. También las fresas y las frambuesas son una buena opción. Cómelas enteras, antes que exprimidas. Así aprovecharás mejor sus propiedades. Gracias a la vitamina B9, que es la del ácido fólico, se pueden prevenir malformaciones en el bebé y ciertas enfermedades congénitas. Por eso es importante que los niveles se mantengan estables durante todo el embarazo mediante una alimentación adecuada. Además, existen algunos suplementos alimenticios para garantizar los mínimos recomendados desde antes de la concepción, tanto para el padre como para la madre. Para cualquier duda al respecto, consulta con tu ginecólogo de confianza.
¿Es posible quedarse embarazada con VIH?
Hasta hace poco pensar en formar una familia parecía algo vedado a las personas portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana. Entonces, ¿es posible quedarse embarazada con VIH? Lo cierto es que los avances en la ciencia han logrado que muchas personas que sufren esta enfermedad tengan vidas plenas sin tener que renunciar a traer una nueva persona al mundo. Tanto una mujer como un hombre seropositivo pueden tener descendencia. A continuación descubre las características del proceso y sus riesgos. Quedar embarazada siendo seropositiva Si una mujer portadora del VIH desea quedar embarazada, puede hacerlo extremando las precauciones. Lo primero a considerar es que la paciente tenga estabilizada la enfermedad, lo que evitará cambios en la medicación. Aún así, tomar medicamentos antiretrovirales durante el embarazo no evita completamente el contagio. El virus puede transmitirse a través de la sangre de la madre al hijo. También puede atravesar la placenta. Hay estudios que aseguran que, si una mujer portadora se medica adecuadamente durante el embarazo y su carga viral es baja al momento del parto, el riesgo de trasmisión al bebé desciende considerablemente. La carga viral al dar a luz es crítica. Si ésta es alta (más de 1000 copias por ml) una cesárea es altamente recomendada para evitar una posible transmisión. Una vez se produce el nacimiento se procede a realizar un análisis a la sangre del bebé. Los primeros resultados no son concluyentes. El bebé puede dar positivo, aunque no esté contagiado. Por el contrario, aunque no sea portador en ese momento, la enfermedad podría manifestarse durante sus primeros años de vida. Por protocolo, los recién nacidos deben comenzar a tomar AZT dentro de las 24 horas de vida y hasta las seis semanas, lo que reducirá el riesgo de que desarrolle esta afección. Una vez se da a luz no se debe amamantar al bebé, pues ésta es una de las formas en las que se puede transmitir el virus de la madre al hijo. Para no correr riesgos lo ideal es alimentarlo con fórmulas para lactantes. ¿Se puede ser padre teniendo VIH? Convertirse en padre también es posible si se es portador del VIH. Se utiliza para ello una técnica que implica el lavado del semen para eliminar el virus. Luego se procede a un conteo de la carga viral de la muestra resultante y, en el caso de que no exista rastro del virus, se puede utilizar para la fecundación. Con este sistema solo se puede realizar la fecundación in-vitro, debido a que el lavado del semen también conlleva una pérdida de espermatozoides. Esto hace que el líquido seminal no sea útil para otros tipos de reproducción asistida. Ya seas hombre o mujer, tener descendencia con VIH no es un proceso simple y hay que prepararse tanto física como mentalmente para llevarlo a cabo. En el caso de las mujeres, durante todo el proceso de embarazo y del parto existe cerca de un 20% de probabilidades de contagio. A la hora de buscar consejo y asistencia, siempre se debe acudir a un profesional. Tu ginecólogo te ayudará a tomar las mejores decisiones para protegerte a ti y a tu bebé.
Alimentos que favorecen la fertilidad y ayudan a conseguir el embarazo
Una de las consecuencias de nuestro estilo de vida actual son los crecientes problemas de fertilidad en parejas. El estrés, los problemas emocionales y la falta de hábitos saludables a la hora de comer favorecen esta tendencia. Y es que la relación entre alimentación y fertilidad es mucho más estrecha de lo que se cree. Una dieta equilibrada, baja en grasas y rica en ciertos nutrientes, ha demostrado ser de gran ayuda a la hora de concebir. No solo para las mujeres, también en el caso de los hombres. Toma nota de esta lista de alimentos que favorecen la fertilidad y ayudan a conseguir el embarazo. Seis alimentos que te ayudarán a quedar embarazada Para quedar embarazada no existe una receta mágica. Tampoco soluciones instantáneas. En cuanto a la alimentación se trata de evitar aquellos productos que sabemos que no son buenos para nuestra salud y seguir una dieta saludable, con especial énfasis estos seis grupos de alimentos: Aceites de oliva y girasol: mejoran la ovulación y la acogida del óvulo fecundado. Algunos aceites vegetales suponen un importante aporte de zinc, uno de los metales más importantes para la fertilidad. Pescados azules: su aporte en ácidos grasos insaturados Omega-3 y Omega-6 es fundamental para la estimulación de las glándulas sexuales. Éstas tienen como función la producción de las hormonas encargadas de velar por la fecundación. Carne de ave: es preferible a la carne roja como fuente de proteína pura. Las proteínas son un ingrediente clave a la hora de lograr un metabolismo equilibrado. Gracias a esto se puede mantener un peso correcto y evitar así posibles anemias, una de las causas de infertilidad. Proteínas vegetales: en relación al punto anterior, es importante priorizar las proteínas de origen vegetal. Legumbres como lentejas, alubias y garbanzos aportan fibra y zinc. Las lentejas aportan además importantes dosis de hierro. Harinas integrales: se deben reemplazar aquellos carbohidratos de absorción más rápida como el pan o el arroz blanco por su equivalente integral. Esto nos ayudará a mantener la regularidad, sin alteraciones del ciclo menstrual, evitando picos de insulina en sangre por falta de azúcar. Ensaladas verdes y brócoli: Vegetales como la lechuga, las espinacas, las acelgas y otras plantas de hoja oscura nos aportan un soporte extra de fibras folatos, un precursor de la vitamina B que tan importante es en el ciclo del embarazo. El brócoli es un verdadero tesoro para la fertilidad: aporta vitamina A, vitamina C, B1, E, ácido fólico, calcio, potasio, magnesio, zinc, yodo y hierro. Finalmente, a la hora de pensar nuestra dieta, tan importante es lo que comemos como lo que no debemos comer. Hay alimentos que favorecen la fertilidad… y otros que todo lo contrario A la hora de buscar un embarazo debes tener en cuenta que también hay alimentos que pueden ser perjudiciales para nuestra salud. La cafeína, los azúcares, el alcohol, las harinas refinadas, los edulcorantes, la soja, el trigo, la carne y los lácteos son algunos de los productos que debes evitar. Pero no solo es importate que los rehuyas durante la etapa en la que buscas quedar encinta. Una vez lo estés aún tendrás más motivos para ello. ¡No olvides que ya estarás comiendo por dos! Si estás pensando en quedar embarazada y tienes dudas sobre qué alimentación seguir, en nuestro centro contamos con especialistas en ginecología y nutrición que estarán encantados de orientarte. Solo tienes que escribir o llamar para pedir cita.
¿Se puede ser madre después de una abdominoplastia?
Tener un hijo conlleva un buen número de transformaciones en una mujer. Estos cambios son parte de un proceso natural maravilloso. Sin embargo, el embarazo también deja ciertas secuelas estéticas. Es por ello que, para recuperar su figura, algunas mamás deciden operarse. Ahora bien: ¿qué efectos puede tener una intervención de cirugía estética de cara a futuros embarazos? ¿Se puede ser madre después de una abdominoplastia? Veamos. ¿En qué consiste la abdominoplastia? La abdominoplastia es una intervención quirúrgica en la que se extirpa el exceso de piel y la grasa del abdomen. Su finalidad es recuperar el vientre plano y la firmeza en los músculos de esta zona del cuerpo. Está indicada para mujeres que han pasado por uno o más embarazos y que, como consecuencia, tienen los músculos del abdomen distendidos y la piel más flácida en ese área. También se realiza en pacientes que han sufrido grandes pérdidas de peso. En ocasiones no solo es necesario extraer la grasa, sino también suturar la musculatura de la pared abdominal para lograr un resultado duradero. Si me he operado… ¿se puede ser madre después de una abdominoplastia? La respuesta es sí. Tras una abdominoplastía no existen limitaciones físicas ni biológicas que te impidan volver a ser madre, ya que la técnica no afecta a los órganos reproductivos. Sin embargo, es conveniente tener en cuenta que, tras el nuevo embarazo, los resultados de la operación previa se perderán. Por eso lo recomendable es esperar a haber cumplido tus deseos de maternidad antes de elegir esta técnica. Sin embargo, no siempre se puede planear todo y, en caso de que quedes de nuevo en estado, siempre es importante informarse bien sobre cómo llevar este embarazo de la mejor manera. Lo que debes saber si quieres quedarte embarazada tras una abdominoplastia: En el caso de que quieras volver a quedarte embarazada tras una abdominoplastia siempre es bueno estar al tanto de lo siguiente: Es aconsejable dejar pasar, por lo menos, un año tras la intervención. De esta manera la musculatura abdominal estará fortalecida, los tejidos habrán cicatrizado perfectamente y la piel habrá recuperado su elasticidad. Para minimizar la aparición de estrías es conveniente el uso de productos adecuados para ello. Durante este nuevo embarazo es recomendable que la paciente extreme las precauciones para no ganar mucho peso durante la gestación. Además, es recomendable consultar si durante la primera intervención se colocó una malla abdominal para corregir la separación de los rectos. Llevar esta malla durante la gestación podría limitar la distensión propia del embarazo, causando que la pared abdominal ceda por zonas menos adecuadas. Un embarazo después de una abdominoplastia no es motivo de preocupación. Sin embargo, es fundamental acudir a cirujanos especializados y acreditados. Si piensas ser madre tras una intervención de este tipo, no dudes en consultar con nuestro equipo.
¿Embarazo y Navidad? Precauciones para unas fiestas sin sobresaltos
Cenas de trabajo, en familia… las Navidades son una época muy especial en la que debemos vigilar de cerca nuestra alimentación, especialmente si este año estás embarazada. ¿Quieres saber qué precauciones extra debes tomar para unas fiestas sin sobresaltos? Toma nota de las siguientes recomendaciones. Cuidado con los atracones y los caprichos Dos de los problemas habituales en Navidad son los empachos y el picoteo sin freno, algo que puede hacer que aumentemos varios quilos en menos de un mes. Si estás embarazada, mayor razón para moderarte. Una buena opción es ingerir menos cantidad de alimentos repartidos en cinco comidas y evitar tumbarse de inmediato después de comer. Piensa: cuanto más subas de peso, más difícil será volver a tu peso ideal después. Tampoco es conveniente abusar de los dulces y los pasteles, siendo preferible que optes siempre por la fruta. Del mismo modo, evita las salsas, los fritos, las comidas picantes y los patés. A la hora de beber, no olvides las consecuencias que su ingesta puede tener para el feto. En grandes cantidades podría provocar el llamado Síndrome Alcohólico Fetal. Tus mejores opciones serán el agua y los zumos naturales; si bebes refrescos con gas, café o té hazlo de forma esporádica. Es más, te animamos a que los sustituyas por infusiones que ayuden a una mejor digestión como la manzanilla o la hierbabuena. Embarazo y Navidad: los alimentos prohibidos Durante tu visita al ginecólogo debes informarte de los alimentos prohibidos durante el embarazo y evitar caer en tentaciones durante las fiestas navideñas. Es difícil, lo sabemos, pero es importante que no bajes la guardia para tener un embarazo sin problemas. Lo que debes evitar, principalmente, es: Pescado y carne sin cocinar. Olvídate del sushi o del carpaccio, pues podrá transmitir bacterias peligrosas para el feto. Quesos sin pasteurizar. Podrían provocar una infección por listeria, que provoca también daños en el feto. El jamón serrano y otros embutidos elaborados con carne cruda. Con estas precauciones estarás curándote en salud y evitando riesgos innecesarios. Además, la lista de alimentos exquisitos que sí puedes consumir en Navidad sigue siendo inmensa, así que no te agobies y disfruta de estas fiestas tan especiales.
Cómo cambia el pecho durante el embarazo, trimestre a trimestre
¿Te preguntas cómo cambia el pecho durante el embarazo? Ciertamente desde el momento de la concepción los senos comienzan a transformarse y a prepararse para poder alimentar al futuro bebé. De hecho, junto con el útero, ésta es una de las partes del cuerpo femenino que más modificaciones experimenta. ¿Qué ocurre en los senos durante el embarazo? Durante el embarazo la renovación de las células internas de los senos queda en suspenso y los niveles de progesterona comienzan a descender. Ello implica que los pechos se transforman en órganos capaces de producir leche. Los conductos que se encargan de transportarla hasta el pezón, llamados galactóforos, aumentan en número y se ramifican para formar un sistema de alimentación muy complejo. Por otro lado, las células productoras de leche comienzan a desarrollarse en los pechos y la cantidad de sangre que llega a esta parte de nuestro cuerpo aumenta. Se produce, en definitiva, una intensa actividad en el interior de los pechos, lo que puede provocar algunos de síntomas típicos como dolor, hormigueo, hinchazón o pesadez. Durante todo el embarazo lo habitual es que el pecho aumente sobre una talla y media, lo que que puede provocar la aparición de estrías. Primer, segundo y tercer trimestre. Así cambia el pecho durante el embarazo. A partir de las tres o cuatro semanas, ya pueden notarse los primeros cambios en los pechos. Es en este momento que los pezones comienzan a tener mucha más sensibilidad que antes. Estas molestias iniciales tienden a remitir superados los tres primeros meses, pero en algunas mujeres persisten hasta el parto. En el segundo trimestre es habitual que los pezones y las areolas tengan un tamaño mayor, pues a las 15 semanas se activan las células productoras de leche y a la semana 22 se inicia su producción. Y es que, aunque parezca increíble, la leche materna está ya preparada en los pechos desde antes del nacimiento. Por eso en algunos casos puede haber algunas pérdidas de leche en las etapas finales del embarazo. En general, en el tercer trimestre es normal que los pechos estén mucho más pesados o adoloridos. Permanecerán así hasta el parto y los días posteriores, cuando se produce la llamada “subida de la leche”. ¿Y qué ocurre con los senos una vez nace el bebé? Una vez ha nacido el bebé, los pechos siguen experimentando numerosos cambios que pueden variar en cada mujer. Algunas madres sienten dolor al producir más leche de lo que pueden contener sus pechos, lo que hace que se endurezcan. Sin embargo, pasados los primeros seis meses, el tamaño irá reduciéndose y se perderá tejido graso. Cuando se produzca el destete, el pecho volverá a su tamaño previo y a su estado inactivo hasta que vuelva a darse un nuevo embarazo.
Pérdidas de leche en el embarazo ¿Es algo normal?
En este artículo vamos a resolver tus principales dudas sobre las pérdidas de leche en el embarazo. No te agobies, disfruta de los meses que te quedan por delante porque es algo bastante normal. Ahora te explicamos porqué. ¿Por qué se producen las pérdidas de leche en el embarazo? Notar que sale un poco de leche del pezón no debe ser motivo de alarma, pues en la mayoría de casos tiene que ver con el desarrollo de la placenta y todos los cambios hormonales que se producen cuando estamos en estado. Durante la gestación los niveles de prolactina se disparan. Ello, especialmente durante el tercer trimestre, puede provocar la aparición de una especie de secreción acuosa y pegajosa. Esta primera leche es el calostro y es la forma en la que nuestro cuerpo se prepara para poder alimentar al bebé cuando nazca. Otras hormonas que participan en este proceso son la oxitocina, la relaxina o la progesterona. No obstante, no todas las mujeres llegan a tener este tipo de pérdidas. Es ese caso, tampoco pasa nada. ¿Cuándo puede ocurrir? A partir del cuarto o del quinto mes de embarazo ya podemos comenzar a notar cierta humedad en los pezones. Estas pérdidas de leche son indoloras y pueden persistir hasta el final, aunque es en el momento del alumbramiento cuando su producción llega a su punto máximo. Hasta entonces puedes utilizar discos protectores absorbentes para el sostén, evitando así manchar tu ropa. Las secreciones pueden producirse en cualquier momento del día, sobre todo cuando sientes una mayor excitación o masajeas tus senos. Una primera toma de contacto con la lactancia Las primeras pérdidas de leche en el embarazo son parte de la predisposición que la mujer tiene hacia la lactancia. Ésta comienza, si las indicaciones de los especialistas lo permiten, en la misma sala de paritorio y justo después del parto. Para ello el contacto piel con piel es muy importante: poner el bebé lo antes posible sobre la mamá ayuda a iniciar el proceso. Si no se pudiera en ese momento, las siguientes 3 – 6 horas posteriores al nacimiento son claves para la producción del calostro. Hasta que llegue la leche más madura, pueden pasar varios días. Mientras tanto, este líquido suplirá las necesidades nutricionales del futuro bebé y funcionará como un cóctel inmunológico para tu pequeño. Cuando vayas a darle el pecho busca siempre una postura de lactancia con la que te sientas cómoda y ten paciencia. Es esencial que el bebé disponga de todo el tiempo que necesite para tomar la leche. El embarazo es uno de los períodos más emocionantes en la vida de una mujer así que disfruta de esta etapa y, ante cualquier duda, consulta siempre con tu ginecólogo de confianza.
Pregorexia en el embarazo: qué es y cómo afecta a la madre y al bebé
La pregorexia en el embarazo es un trastorno alimentario que puede llegar a tener consecuencias en el desarrollo del bebé. Por eso, es importante conocer sus síntomas y abordar el problema a tiempo. ¿En qué consiste exactamente este trastorno? ¿Cómo se puede tratar? Veamos. Pregorexia: ¿por qué aparece? Cuando se reduce drásticamente la ingesta de calorías y nutrientes para no subir de peso corporal, se puede terminar desarrollando un trastorno conocido como pregorexia. Este problema alimentario puede comportar también la realización de deporte extremo y comportamientos inadecuados de atracones y purgas. Las mujeres que han padecido un trastorno alimentario previo son las más proclives a desarrollar pregorexia durante el embarazo. Sin embargo, también puede aparecer en personas que no han tenido ningún desorden de este tipo antes. Las causas que provocan su aparición son psicológicas y tienen que ver con la presión social que hay para un «cuerpo 10» en todas las fases de nuestras vidas. La realidad es que solo una minoría de embarazadas termina sufriendo este desorden, pero igualmente hay que ser conscientes de su existencia y estar alerta a sus signos para que el feto pueda desarrollarse con normalidad. Síntomas de la pregorexia en el embarazo Este trastorno suele presentar múltiples síntomas. Los principales son: No se gana peso durante el embarazo. A veces incluso se pierde de forma notable. La mujer embarazada deja de comer normalmente. Sentimientos de ansiedad o miedo irracional ante la idea de ganar peso. Aumento excesivo de la actividad deportiva durante el embarazo. Inducción al vómito. Cansancio excesivo. Problemas para concentrarse. Esta obsesión por perder peso debe manifestarse de una forma evidente y prolongada. Consecuencias de la pregorexia para la madre y el bebé Las embarazadas con pregorexia pueden llegar a tener una serie de problemas de salud, como hipertensión, desnutrición, descalcificación ósea o – incluso- desprendimiento de la placenta, disminución de líquido amniótico y baja producción de leche materna. La piel seca y las arritmias también pueden ser otras de las consecuencias. El futuro bebé también puede verse afectado. Los efectos más probables en él son: Bajo peso al nacer Probabilidades mayores de sufrir un retraso mental. Insuficiencia respiratoria Déficit de atención con hiperactividad. Otras alteraciones neurológicas. Además, aumentan las probabilidades de un parto prematuro o con complicaciones. ¿Qué hacer entonces ante esta situación? Lo primero, si sospechas que puedes tener pregorexia en el embarazo – o si crees que alguien cercano a ti la padece-, es consultar con tu ginecólogo de confianza. Él podrá orientarte y explorar las opciones que hay para superar este problema. El tratamiento normalmente es multidisciplinar e involucra a psiquiatras, psicólogos, obstetras, nutricionistas y enfermeros. En estos casos el apoyo y la vigilancia de la familia es fundamental. Recuerda que lo normal en una mujer embarazada es ganar entre 9 y 12 kilos de peso, con un aporte diario de unas 2.000 kilocalorías durante el primer trimestre y un poco mayor en el segundo y tercero.